El efecto rebote en las dietas quizás no es malo: ¿puede mejorar la salud metabólica a largo plazo?
Un reciente estudio de la Universidad Ben-Gurion del Néguev, en Israel, ha comenzado a cuestionar la visión tradicional sobre el efecto rebote o "yo-yo" en las dietas. Históricamente, recuperar el peso perdido se consideraba un fracaso total del proceso; sin embargo, los investigadores sugieren que estos ciclos repetidos de pérdida y recuperación de peso pueden dejar beneficios metabólicos duraderos. El hallazgo principal indica que cada intento estructurado por mejorar el estilo de vida contribuye a una reducción progresiva de la grasa visceral, la reserva más peligrosa asociada a enfermedades del corazón.
Este fenómeno, denominado "memoria cardiometabólica", implica que el organismo conserva respuestas favorables incluso cuando el número en la balanza vuelve a subir. Los datos revelan que las personas que participan en programas de descenso de peso en más de una ocasión mantienen una mayor sensibilidad a la insulina y un perfil de lípidos más saludable en comparación con su estado inicial. Estos beneficios persisten a largo plazo, demostrando que el esfuerzo realizado en cada ciclo de dieta tiene un valor acumulativo que va más allá de la apariencia física momentánea.
La investigación, que realizó seguimientos de hasta diez años mediante resonancias magnéticas, comprobó que quienes completaron varios programas de salud experimentaron una recuperación menor de grasa abdominal con el paso del tiempo. Aunque en un segundo intento la cantidad de kilos perdidos sea menor, las mejoras en los biomarcadores de riesgo se mantienen entre un 15% y un 25% superiores. Esto sugiere que el cuerpo aprende a gestionar mejor los nutrientes y a proteger los órganos internos tras cada intervención orientada a una alimentación equilibrada.
Por otro lado, científicos de la universidad pública ETH Zurich han explorado los mecanismos moleculares de este proceso, identificando una "memoria epigenética" en las células grasas. Estas células parecen recordar el estado de sobrepeso previo, lo que explica por qué el cuerpo a veces ofrece resistencia al mantenimiento del peso. Entender que la recuperación de kilos no es una falta de voluntad, sino una respuesta biológica compleja, ayuda a los pacientes a mantener el enfoque en la salud integral y a no abandonar los hábitos saludables a pesar de las fluctuaciones de peso.
En conclusión, los especialistas proponen un cambio de paradigma al evaluar el éxito de un plan de alimentación: el foco debe pasar del simple peso corporal a la calidad de la composición interna y la salud metabólica. Mantener un compromiso persistente con una dieta saludable, como la mediterránea, crea una protección interna que se sostiene años después. Para el cuidado en el hogar, lo más importante es valorar cada etapa de cambio positivo, entendiendo que la reducción de la grasa visceral y la mejora de los indicadores internos son los verdaderos pilares del bienestar a largo plazo.
Fuente: Infobae
