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La hipertensión arterial afecta a un tercio de los adultos argentinos y es el factor de riesgo cardiovascular más frecuente

Más de un tercio de los adultos en Argentina vive con hipertensión arterial, una condición que afecta al 35% de la población mayor de 18 años y que se ha mantenido estable durante los últimos 15 años.

La presión arterial elevada fue un tema central del 51° Congreso Argentino de Cardiología, realizado en Buenos Aires, donde la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y otras entidades científicas advirtieron sobre la falta de avances en el control de la presión arterial y su impacto en la mortalidad cardiovascular.

Se subrayó la importancia de las recomendaciones del Consenso Argentino de Hipertensión Arterial 2025, un documento que actualiza las guías para la detección y el tratamiento de la hipertensión en el país.

Los cardiólogos señalaron que el 40% de las personas con hipertensión desconoce su diagnóstico, y muchos de quienes sí lo conocen no reciben tratamiento o no logran alcanzar los valores recomendados. Este estancamiento se atribuye a la falta de estrategias sanitarias efectivas y a barreras en el acceso y adherencia a los tratamientos.

El Congreso Argentino de Cardiología 2025, organizado por la SAC y realizado en el Predio de La Rural, reunió a más de 14.000 profesionales y más de 500 disertantes de Argentina, Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. El lema de esta edición, “Salud cardiovascular centrada en la experiencia del paciente”, reflejó la intención de analizar nuevos enfoques diagnósticos y terapéuticos en un contexto de transformación tecnológica y crisis del sistema de salud.

Durante el congreso, la presidenta de la Fundación Cardiológica Argentina, Ana María Salvati, destacó la relación entre obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedad coronaria. Señaló que el 64% de la población adulta padece sobrepeso u obesidad, lo que se relaciona con el aumento de diabetes, hipertensión, enfermedad coronaria e insuficiencia cardíaca.
Salvati también enfatizó el impacto de la desigualdad: el 80% de los eventos cardiovasculares ocurre en países de bajos y medianos ingresos, donde el acceso a atención y tratamientos es limitado.

El presidente de la SAC, Pablo Stutzbach, remarcó la importancia de un análisis crítico del sistema de salud argentino y la colaboración entre sociedades científicas y actores del sector. El presidente electo, Sergio Baratta, anticipó que durante la reunión científica se abordarían deudas pendientes de la cardiología argentina, con propuestas concretas como la implementación de redes de infarto y estrategias para el descenso de la presión arterial en la era digital.

El Consenso Argentino de Hipertensión Arterial 2025 destaca que en la práctica médica existe una “desatención alarmante”, ya que en muchos consultorios no se mide la presión arterial de rutina, lo que deriva en diagnósticos tardíos o inexistentes. La hipertensión suele ser asintomática hasta provocar daños significativos como infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y trastornos neurológicos.

El documento aconseja que todos los adultos controlen su presión al menos una vez al año y fija objetivos tensionales individualizados. Se considera presión arterial normal cuando está por debajo de 130/80 mmHg y hipertensión cuando supera 140/90 mmHg.
El tratamiento busca alcanzar valores cercanos a 130/80 mmHg, evitando que la presión diastólica baje de 70 mmHg. Se recomienda controles regulares para quienes superen estos valores, disminuyendo así el riesgo de complicaciones.

En cuanto al tratamiento farmacológico, se prioriza el uso de los cinco grupos tradicionales de medicamentos y la utilización de combinaciones en una sola píldora para mejorar la adherencia. El abordaje no farmacológico enfatiza la reducción de peso, el aumento del consumo de frutas y verduras, la disminución de sodio, la actividad física regular, el buen descanso y la gestión del estrés.

El consenso también subraya la importancia de los controles periódicos y la educación de pacientes y comunidad, la medición estandarizada de la presión arterial en cualquier contacto con el sistema de salud y la promoción de campañas comunitarias de detección. Para los pacientes con antecedentes familiares de hipertensión, se sugieren controles más frecuentes. Además, se destaca la necesidad de adaptar las estrategias de prevención y tratamiento a características individuales, considerando edad, riesgo cardiovascular global y comorbilidades.

El Congreso SAC 2025 contó con la participación de referentes de la American College of Cardiology (ACC), American Heart Association (AHA), European Society of Cardiology (ESC) y las 12 sociedades más relevantes de América Latina, con el objetivo de abordar problemáticas regionales y fomentar el intercambio entre profesionales.

Fuente: Infobae